Es tendencia el énfasis en la influencia hormonal sobre el rendimiento y las lesiones en la mujer en función de la fase del ciclo menstrual. Como en todo, las afirmaciones categóricas acaban siendo pulidas con el tiempo y se va viendo que no es un blanco y negro. Por ejemplo, la interacción estrógeno-progesterona importa más que los niveles individuales de cada una aislados. Se enfatiza que la prevalencia de ciclos anovulatorios en atletas puede alcanzar el 48–79%, lo que invalida muchas asunciones del método de calendario para programar o periodizar tipos e intensidades de entrenamiento. 

Rendimiento físico

La evidencia es limitada e inconsistente. Los mecanismos propuestos incluyen:

  • Fuerza y potencia: el estrógeno podría mejorar la excitabilidad cortical en la fase folicular tardía, aunque la mayoría de estudios no reportan cambios significativos.
  • Resistencia: la evidencia sobre metabolismo de sustratos, termorregulación y función cardiorrespiratoria es controvertida. La mayoría de estudios no encuentran diferencias consistentes.
  • Percepción subjetiva: el 93% de las atletas reportan síntomas menstruales y el 67% cree que afectan su rendimiento, aunque rara vez se traducen en sesiones de entrenamiento perdidas.

Lesiones:

  • El estrógeno reduce la rigidez de tendones y ligamentos, lo que podría aumentar el riesgo de lesión del ligamento cruzado anterior (LCA), que ocurre 1,5–3,6 veces más en mujeres. Sin embargo, los estudios que vinculan fases menstruales específicas con mayor riesgo de LCA son inconsistentes. Es mucho más probablque que tenga una relación con la preparación física de ciertos aspectos biomecánicos y locomotores.
  • Las lesiones musculares y tendinosas también muestran resultados contradictorios según la fase del ciclo.

Salud ósea e inmune:

  • Las irregularidades menstruales como la amenorrea se asocian con menor densidad ósea, mayor riesgo cardiovascular, alteraciones inmunes y efectos negativos en salud mental.

Enfermedades reproductivas:

  • Endometriosis y SOP pueden deteriorar significativamente el bienestar y la capacidad de entrenamiento. La endometriosis frecuentemente no se diagnostica por la normalización del dolor menstrual.

Deficiencia Energética Relativa en el Deporte (REDs):

  • Se señala que ha recibido críticas recientes por carecer de biomarcadores validados y por su incertidumbre en la estructura causal.

Salud psicológica

  • Las caídas de estrógeno y progesterona en la fase lútea tardía pueden desencadenar alteraciones del estado de ánimo, irritabilidad y baja energía.
  • El síndrome premenstrual (SPM) y el trastorno disfórico premenstrual (TDPM) intensifican estos efectos.
  • El ejercicio puede actuar como amortiguador psicológico, aumentando dopamina y serotonina.

Participación deportiva y resultados socio-conductuales

  • El 39% de las chicas encuestadas reportan la menstruación como barrera para la participación deportiva.
  • El estigma, la falta de apoyo de entrenadores y la ausencia de comunicación abierta son factores clave que contribuyen al abandono deportivo femenino.

Como vemos, hay muchas inconsistencias en las afirmaciones que relacionan la influencia del ciclo menstrual con efectos sobre el rendimiento y el deporte. Las multifactoriedad sigue siendo, como en todo, lo que más se relaciones con el rendimiento y la fisiología.

Oester C, Norris D, Lovell R, Pedlar C, Bruinvels G, Kalkhoven JT. An Overarching Conceptual Framework for Menstrual Health in Sport Research: Theory, Causality and Validation. Sports Med. 2026 May;56(5):1113-1140. doi: 10.1007/s40279-026-02411-w. Epub 2026 Mar 23. PMID: 41872567; PMCID: PMC13198473.