El proceso del cambio requiere de disciplina. Os dejamos algunos consejos útiles basados en el libro “Hábitos atómicos”:

1.- Mejora 1% al día.

Trabajar para lograr ser un 1 % mejor tiene un gran impacto a la larga.

2.- Proceso y resultados.

Tus resultados son indicadores retardados de tus hábitos. En ocasiones los resultados no se empiezan a ver hasta pasar un cierto umbral. Preocúpate por seguir el proceso y no por los resultados alcanzados hasta ahora. Lo que repites define tu futuro.

3.- Actualiza tu identidad.

Cambiar la imagen que tienes de ti mismo. Identifícate con aquello que quieres ser.

4.- Hazlo obvio.

Registra los hábitos para ser consciente. Define con concreción el hábito que quieres adquirir: qué hacer, en qué momento y en qué lugar. Acumula hábitos, enlaza un nuevo hábito con otro. Cambia el ambiente para que te sea más fácil desarrollar el nuevo hábito.

5.- Hazlo atractivo.

La anticipación de la recompensa es lo que nos pone en acción. La acumulación de tentaciones ayuda integrando una acción que quieras hacer con una acción que necesites hacer. Únete a un grupo o relaciónate con personas en el que el hábito que quieres desarrollar sea lo habitual.

6.- Hazlo sencillo.

Los hábitos se construyen a partir de la frecuencia con que se practican, no según el tiempo durante el que se practican. Cuando empiezas un nuevo hábito haz una versión mínima, de 2 minutos. Cuando lo hayas automatizado puedes ir aumentando la duración.

7.- Hazlo satisfactorio.

Lo que es inmediatamente recompensado se repite. Lo que es inmediatamente castigado se evita. Algunas herramientas útiles:

  • Historial de hábitos: registra los días que cumples tu rutina.
  • Contrato de hábitos: Comprométete con otras personas y evitarás fallar.

8.- La regla de Ricitos de Oro.

El cerebro humano ama los retos, pero solo dentro de una determinada dificultad. Ni demasiado difícil, ni demasiado fácil. La mayor amenaza al éxito no es el fracaso, es el aburrimiento. Ante el aburrimiento un profesional continúa practicando.

9.- Maestría.

Los hábitos permiten automatizar los movimientos básicos, pero no bastan para alcanzar la maestría. Hábitos + Práctica deliberada = Maestría. Para mejorar tenemos que revisar los hábitos periódicamente y determinar cuándo debemos aceptar nuevos desafíos.

10.- Sé paciente.

Gracias Edu Burgoa por la inspiración.